Pro-Sur: La destrucción de Unasur
En Mayo 2008 se conformó el primer bloque que incluía a las 12 repúblicas del continente sudamericano. La Unión de Naciones Suramericanas fue gestada en Brasil, e incluía a los 9 países hispanos (Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela), a Guyana anglo-parlante y a Surinam de habla holandesa.
Dicha asociación luego dio paso a la primera Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe (CELAC), estando ambos funcionando de manera autónoma con respecto a EEUU y a alguna potencia europea.
Diez años después de su fundación todos los gobiernos de orientación neo-liberal empezaron a buscar salirse de ésta hasta que recientemente Ecuador, cuyo mandatario fue electo con la izquierda para gobernar ahora con la derecha, ha resuelto cancelar la sede oficial de ésta que estaba en su territorio.
Lenin Moreno pese a tener el nombre del líder bolchevique y en haber sido el número dos de Rafael Correa ahora se ha volcado a querer sepultar todo rastro de “socialismo” e “izquierdismo” de su legado.
En reemplazo a ésta Chile piensa ser el anfitrión de la primera cumbre de Prosur a la cual solo han de asistir Colombia, Ecuador, Argentina, Paraguay y Brasil, todos los cuales tienen gobiernos que se ubican a la derecha de sus predecesores. Uruguay ha dicho que no piensa asistir a un bloque que divide al continente y que tiene un sesgo ideológico. Bolivia tampoco va (mientras que observa como su presidencia rotativa de la UNASUR va siendo torpedeada) y menos aún Venezuela, a quien todos los promotores del Prosur buscan aislar o intervenir. Solo podrían aceptar la presencia de Guaidó, quien no quiere dejar Caracas para no seguir perdiendo viada.
Los grandes animadores de lo que fue la UNASUR, como los socialistas de Chile, los Kirchner de Argentina, la centroizquierda del Paraguay, el correísmo en Ecuador, el nacionalismo en Perú, la derecha moderada de Santos en Colombia y el Partido de los Trabajadores del Brasil han perdido el poder ya sea mediante una remoción electoral, por un cambio del programa de gobierno o por un “golpe parlamentario”, mientras que el gran artífice de ello, Lula, sigue en la cárcel en la que le colocó el actual ministro de justicia de Bolsonaro.
La idea de crear un bloque sudamericano pluralista y autónomo ha quedado desmantelada, para dar paso a una alianza de tipo ideológica, neoliberal y ligada a Trump que busque coartar a los gobiernos contestatarios a Washington e imponer en Venezuela (y luego en otros países críticos como Cuba, Nicaragua o Bolivia) gobiernos adeptos a la Casa Blanca.
En cierta manera la creación de Prosur en Santiago continúa la cumbre del grupo de Lima hecha en Bogotá en febrero, pero restringiendo sus miembros a solo los sudamericanos y buscando ampliar la agenda a temas aparte de los de cómo deponer al chavismo.
Esta es la primera vez en la historia continental desde las guerras de la Triple Alianza de 1864-70 y del Pacífico de 1879-84 en que se crea una asociación de países cuya meta es agredir a algunos de sus vecinos.
Si antes México fue el principal socio de EEUU en Latinoamérica y el principal integrante hispánico del Grupo de Lima, ahora se ha transformado en el nuevo mayor rival para Trump al sur de su potencia, y por ende en un obstáculo para Prosur.