Paz, Evo y las pantuflas del museo de 8 millones

El presidente Rodrigo Paz criticó el viernes el museo construido en Orinoca, Oruro, durante el gobierno del expresidente Evo Morales, al usar como ejemplo unas pantuflas del exmandatario exhibidas en el recinto, que habría costado unos 8 millones de dólares.

Paz presentó la anécdota como símbolo del uso de recursos públicos en proyectos de alto costo y escaso beneficio para la población, en contraste con su promesa de priorizar inversión en producción, agua y riego.

Según el relato de Paz, Morales viajó en el avión presidencial a Brasil para ver un partido de fútbol, se hospedó en un hotel de cinco estrellas, usó unas pantuflas del baño y luego las trajo a Bolivia para exhibirlas en el Museo de la Revolución Democrática y Cultural de Orinoca.

El mandatario afirmó que el museo, construido durante la gestión de Morales y dedicado a su figura política, demandó unos 8 millones de dólares y hoy es recordado más por las pantuflas que por su aporte al desarrollo local.

En su intervención ante regantes en Cochabamba, Paz vinculó el caso del museo con lo que calificó como “gasto fantasma” de anteriores administraciones, al señalar que en dos décadas se habrían gastado decenas de miles de millones de dólares en ingresos por gas, dejando al país con una deuda cercana a los 40.000 millones.

Insistió en que su gobierno no destinará recursos a “museos ni canchitas”, sino a proyectos productivos y de infraestructura hídrica, argumentando que montos como los 8 millones de dólares del museo podrían financiar múltiples sistemas de riego.

El museo de Orinoca, inaugurado en 2017 para exhibir regalos y objetos asociados a Morales, fue objeto de críticas desde su apertura por su costo, su ubicación y el énfasis en la figura del exmandatario, y actualmente enfrenta problemas de deterioro y baja afluencia de visitantes.

Las recientes declaraciones de Paz reavivaron la polémica sobre el destino del complejo y el balance del gasto en infraestructuras simbólicas durante el gobierno de Morales, mientras sectores afines al expresidente defienden el museo como espacio de memoria histórica y denuncian una campaña de desprestigio centrada en las pantuflas.

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