El presidente del TikTok miente y se promociona en papel

Juan Carlos Marañón Albarracín

El 22 de septiembre, en una conferencia de la CAF y el PNUD en Nueva York, Rodrigo Paz explicó cómo llegó a la presidencia: «Yo soy producto del TikTok. He ganado con 50 mil dólares». Comparó esa cifra con los más de 10 millones de dólares que, según él, gastó uno de sus rivales, y con los 15 o 16 millones de otro.

En su relato, ganó solo, con la ayuda de su hija Catalina, que conocía el comportamiento digital, los algoritmos y le exigió filmarse desde las cinco de la mañana, además de conversar a diario con sus seguidores.

No es verdad que Paz haya ganado solo. Fue candidato en binomio con el ex capitán Edman Lara, postulante a la vicepresidencia, que desde el 2023 hacía transmisiones en vivo casi a diario para denunciar la corrupción policial, mucho antes de ser candidato.

Omitió dónde se formó Catalina en marketing digital, en Numen, la academia de Fernando Cerimedo, según reconocieron el propio presidente y el argentino. Tras la segunda vuelta, Cerimedo reivindicó públicamente el triunfo frente a la estrategia de Jaime Durán Barba, el consultor ecuatoriano de Tuto Quiroga.

Cerimedo, a quien autoridades del Gobierno describieron como asesor personal de Paz, fue aprehendido el 18 de agosto y cumple detención preventiva, desde el 8 de septiembre en el penal de Chonchocoro. Al día siguiente del traslado, el presidente lamentó que, «habiendo depositado confianza en ese caballero, esa confianza no se haya retribuido». En Nueva York, esa confianza no mereció ni una mención.

Dos días después de la conferencia, ante la Asamblea General de la ONU, Paz amplió la definición: «Yo soy producto de la digitalización. Hice solo mi campaña en redes, no utilicé expertos en campañas, no utilicé millones de dólares, solo fui redes». Ante la Fiscalía, Cerimedo había admitido que dio consejos de comunicación digital al candidato en las dos vueltas. Tampoco esta vez figuró entre los expertos.

En diciembre de 2025, cuando el vicepresidente Lara lo atacaba desde sus transmisiones, el mismo Paz dijo, vehemente: «Yo no hago tiktoks. ¡No! Yo actúo». En septiembre de 2026, el mes en que Paz se proclamó producto del TikTok y de la digitalización, su gobierno difundió la pieza con la que pretendía presentar Bolivia ante los inversionistas del mundo. No era un video. Era un suplemento publicitario en USA Today.

Lara, el tiktokero

Los datos de la campaña desmienten que Paz haya ganado solo. Ya en agosto de 2025, al día siguiente de la primera vuelta, la agencia AP observaba que la atención había estado más puesta en Lara, conocido por sus denuncias en redes, que en el propio candidato. El investigador Wilmer Machaca siguió la actividad de los principales candidatos en redes durante 2025. En Facebook y X, la presencia de Paz fue baja y discontinua.

En TikTok sí creció, pero según la serie de Machaca el primer salto se produjo el 8 de mayo, el día en que se hizo público el acuerdo con Lara, que ya tenía en esa red su propio público. El pico de toda la campaña llegó el 11 de agosto: 9,84 millones de visualizaciones en un día, con 22 videos, casi todos del cierre de campaña junto a Lara en El Alto.

Machaca no atribuye la victoria a Lara. Según su análisis, el crecimiento del PDC en la segunda vuelta se concentró fuera de las capitales, sobre todo donde el voto nulo había sido alto, y lo digital funcionó “como amplificador de un proceso político más amplio”. Ese voto nulo tuvo un promotor conocido: Evo Morales llamó a anular el sufragio en la primera vuelta.

Catalina Paz tuvo, según su padre, un papel en la producción de contenidos, pero eso no demuestra que esa estrategia explique una elección. Las visualizaciones no son votos, y el mayor alcance de Paz en TikTok, según la serie de Machaca, llegó cuando compartía escenario con su futuro vicepresidente, el mismo al que respondió que él no hace tiktoks.

Treinta y siete veces Paz

En el texto del suplemento, el presidente es nombrado 37 veces. Le siguen Aramayo, con 16 menciones, y Espinoza, con 14. Hablan cinco ministros, cuatro autoridades de entidades y empresas estatales y cuatro ejecutivos privados.

No habla ningún opositor ni el vicepresidente. Lara no aparece en ninguna página, y el cargo de vicepresidente del Estado tampoco. Evo Morales, Luis Arce y el MAS tampoco se nombran, son “regímenes anteriores” y “dos décadas”.

La portada fija el tono: «How President Rodrigo Paz Pereira is transforming this vast nation’s economic future» (Cómo el presidente Rodrigo Paz Pereira está transformando el futuro económico de esta vasta nación), junto a su retrato con la banda presidencial y su lema de campaña.

Zamora lleva la idea al terreno jurídico: «the figure of Rodrigo Paz Pereira has provided legal certainty» (la figura de Rodrigo Paz Pereira ha dado seguridad jurídica). En un documento para inversionistas, la seguridad jurídica queda atribuida a una persona y no a leyes que, en su mayoría, siguen siendo proyectos.

El Paz del suplemento, además, decide rápido. Su gobierno «took immediate steps» (tomó medidas inmediatas), «moved swiftly» (actuó con rapidez) y eliminó los subsidios «in a single, decisive step» (en un solo paso decisivo). Espinoza asegura que el presidente «has demonstrated the ability to take difficult political decisions» (ha demostrado capacidad para tomar decisiones políticas difíciles).

En Bolivia, su ex aliado describía a otro presidente. En julio, el empresario y jefe de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, le pidió mejorar su capacidad para decidir con rapidez. El 1 de agosto le retiró su apoyo con un diagnóstico seco: las autoridades “tardan meses en tomar decisiones o no las toman nunca”.

El 25 de septiembre, cuando el Gobierno declaró “prioridad” la liquidación de las empresas públicas deficitarias, Doria Medina respondió que lo era desde que llegaron al poder. El suplemento había prometido cerrar un tercio de esas empresas este año.

El ministro que ya no es

El suplemento se titula «Bolivia to the world and the world to Bolivia» (Bolivia al mundo y el mundo a Bolivia), y dedica dos artículos a José Gabriel Espinoza, con foto, citas destacadas y el cargo de ministro de Economía.

Espinoza fue destituido el 21 de agosto mediante el Decreto Presidencial 5678, tras su censura en la Asamblea, en medio del escándalo por la compra de una vagoneta Audi registrada en Bs 50.000. Cuando el suplemento empezó a circular, la cartera ya tenía otro titular.

El documento sí actualizó el cargo de Fernando Aramayo, ministro de la Presidencia desde el 3 de agosto, pero solo el cargo. En sus páginas, el nuevo ministro de la Presidencia sigue explicando la «arquitectura» de la política exterior y el papel de los encargados de negocios, asuntos de la Cancillería que dejó ese día. Las entrevistas parecen de su etapa de canciller y el título de la siguiente. Alguien cambió una línea y no leyó lo que venía debajo.

Desde esas páginas, el ministro destituido anuncia un acuerdo con el FMI de 2.500 a 2.800 millones de dólares y promete que más de la mitad llegaría a inicios de septiembre. El 29 de julio, el FMI había informado de un acuerdo técnico por unos 1.900 millones, y la Asamblea recién lo aprobó el 17 y 18 de septiembre.

Cuadra o no cuadra

El texto celebra también que el Gobierno eliminó los subsidios a los combustibles «en un solo paso». El paso decisivo llegó el 18 de septiembre, con el Decreto Supremo 5716 que eliminó la subvención al diésel, cuando el suplemento ya circulaba.

A los inversionistas se les ofrecen, además, contratos de estabilidad jurídica por 15 años, un régimen que el Decreto 5516 abrogó en enero. Se trata de una garantía que no existe, vendida a un público que la verificará con su abogado.

Los números tampoco se ponen de acuerdo entre ellos. Bolivia tiene 32 de los 35 minerales críticos del mundo en una página, 34 de 37 en otra, 31 de 38 en una infografía y 34 de cerca de 40 en la entrevista al director de la autoridad minera.

La fibra de Entel mide más de 27.000 millas en una página y algo más de 16.000 en la siguiente. Un inversionista empieza por esos números pequeños para decidir si cree en los grandes. Aquí no tendrá que avanzar mucho. El propio Paz tiene una frase para estos casos. En mayo, al cerrar un mensaje con el micrófono todavía abierto, se le escuchó decir: “Cuadra o no cuadra, no estuve muy lúcido”.

Comunicación sin comunicadores

Un suplemento de este tipo no aparece solo. Requiere que la Unidad de Comunicación Estratégica del Gobierno entregue entrevistas, fotografías y cifras, y que alguien apruebe el resultado. Esa unidad, creada por el Decreto 5550 en febrero, depende hoy del Ministerio de la Presidencia, el que dirige Aramayo. Al menos siete autoridades dieron declaraciones.

El Ministerio de Obras Públicas difundió el 29 de julio el texto de Zamora como “un reportaje especial publicado por USA Today”. La portada del propio suplemento lo presenta como publicidad. El Gobierno llamó reportaje a lo que había contratado como anuncio.

La publicación se discutió en Bolivia la misma semana en que el decreto del diésel casi duplicó el precio del litro, de Bs 9,80 a Bs 17,95, mientras varios sectores protestaban. El suplemento hablaba de una transición con “fricción mínima”.

Zamora, en cambio, advertía que el Gobierno podía usar el estado de excepción y aseguraba que los conflictos de otras épocas eran “un tema del pasado”, “cuando estamos en el siglo XXI”. Al final, una campaña diseñada para inversionistas extranjeros terminó leída por los bolivianos en plena alza de combustibles.

Tampoco se conoce su costo ni quién la pagó. La cifra de tres millones de dólares circula sin contrato ni factura que la respalden, y el Gobierno no la ha desmentido con otra. El documento incluye anuncios de YPFB y de VIVA, y secciones dedicadas a Mercantil Santa Cruz, New Pacific Metals y MTT Corp.

El financiamiento pudo ser compartido, pero nadie lo ha aclarado. En comunicación, cuando un gobierno no publica la cifra, otros la publican por él. Si los tres millones se confirmaran, equivaldrían a sesenta campañas como la que Paz dice haber ganado, aunque también a menos de un día de lo que costaba el subsidio al diésel.

La sección de telecomunicaciones muestra qué más puede dejar fuera un texto pagado. Presenta la compra de VIVA por el grupo Balesia en 2022 como un hecho consumado, sin mencionar que en agosto de ese año la ATT rechazó la transferencia por considerar insuficiente y poco transparente la información entregada. El director actual de la ATT aparece en la misma sección.

Hay un dato que el suplemento no menciona. El 5 de septiembre, al explicar la presencia de Cerimedo en reuniones internacionales, Paz dijo que recurrir a su capacidad había sido una decisión del Gobierno de «querer poner a Bolivia en el mundo». Nada indica que el argentino haya intervenido en la separata, pero la consigna con la que Paz justificó el papel de su asesor es la misma que el título del suplemento.

La fórmula de 2014

El suplemento condena una y otra vez las “dos décadas” anteriores. Zamora afirma que en veinte años el país no logró unir sus dos redes ferroviarias, y la fotografía principal de su página muestra Mi Teleférico, una obra del gobierno de Evo Morales cuya ampliación anunció después Luis Arce.

La Ley 261, firmada por Morales en 2012, autorizó la construcción de Mi Teleférico, y el contrato con Doppelmayr lo firmó ese mismo año el Ministerio de Obras Públicas, el que hoy dirige Zamora. En el suplemento se omite ese origen. Reconocerlo le habría convenido al Gobierno, porque una obra que ya funciona puede mostrarse sin reclamarla y deja espacio para explicar qué se hace ahora con ella.

El formato tiene antecedentes. En 2014, el gobierno de Morales publicó una separata similar en The New York Times, que también fue criticada por su costo. Para presentarse ante el mundo como ruptura con ese periodo, el Gobierno eligió la misma herramienta que ese periodo había usado.

Lo que un algoritmo sí mide

La estrategia que Paz describió en Nueva York consiste en publicar, leer la respuesta del público y corregir al día siguiente. Cada video devuelve alcance, comentarios y rechazo. El suplemento no devuelve nada. No hay cifras de tirada ni de descargas, tampoco contactos generados ni inversiones atribuibles.

El propio documento cuenta que Bolivia presentó 28 proyectos mineros en PDAC, la feria del sector en Toronto, donde las reuniones con inversionistas sí pueden contarse.

La falta de métricas tiene un testigo incómodo dentro del propio documento. En la página 2, Aramayo sostiene que la política exterior necesita «clear metrics and KPIs to measure results» (métricas claras e indicadores clave de desempeño para medir resultados). Lo dice presentado como ministro de la Presidencia, desde un suplemento que no publicó ninguna métrica.

Paz dice que ganó solo, con 50 mil dólares y el talento de su hija. Ganó con Lara en la papeleta y con un asesor que hoy está en Chonchocoro. En diciembre juró que no hacía tiktoks, y hoy se proclama su producto.

Presume de medirlo todo, y difundió doce páginas sin una sola métrica, con un ministro destituido y una garantía que no existe. Las mentiras las dijo en Nueva York y ante la ONU. La separata las imprimió, con más falsedades y ninguna factura.

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