Doria Medina acusa al gobierno de Paz de corrupto, incapaz e inútil, pero apoya sus medidas clave por la democracia
Santa Cruz.- Samuel Doria Medina cuestionó al Gobierno de Rodrigo Paz en los términos más duros y, en la misma entrevista de streaming LPM, explicó por qué su bancada votó a favor del crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) y consideró necesaria la ampliación del estado de excepción. Describió al Ejecutivo como “incapaz, inútil” y sostuvo que “buena parte de la estructura del gobierno está organizada para la corrupción, no para que funcione”.
El empresarios y jefe de Unidad Nacional (UN) retornó al país después de iniciar en Estados Unidos un tratamiento contra un cáncer con metástasis, detectado tras unos dolores que al principio atribuyó a algo muscular. Contó que el esquema combina inmunoterapia y quimioterapia, con un medicamento llamado Keytruda, y que a las dos semanas los dolores habían desaparecido.
Deberá seguir el tratamiento los próximos meses y, según dijo, existe la posibilidad de quedar sano. “Parte del tratamiento es tener la fuerza de espíritu”, afirmó y rechazó la idea de que el cáncer sea una sentencia de muerte, la misma lectura con la que abrió luego el tramo político, cuando dijo que ve “con esperanza” tanto su recuperación como un cambio en el país.
Un mal necesario
Doria Medina quiere que el gobierno que denuncia llegue en pie al próximo año. Sin la prórroga del estado de excepción, dijo, en octubre volverían los bloqueos y “posiblemente el gobierno se acababa”, algo que calificó de “muy grave para nuestra democracia”.
Prefiere someterlo a un revocatorio por la vía constitucional antes que verlo caer. Lo llamó “un mal necesario”. La Asamblea aprobó la prórroga el 17 de septiembre, después de que el Ejecutivo alegara riesgo de nuevas movilizaciones.
Su fórmula es el “apoyo crítico”: acompañar lo que considera adecuado y rechazar el resto. Bajo esa lógica respaldó el crédito del FMI, con el argumento de que rechazarlo traería “la hecatombe económica”.
El problema, insistió, es “ético” y “moral”, y dijo que la preocupación ya trascendió las fronteras. Señaló que había leído que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la relación con Bolivia mejoró, pero que le preocupa la corrupción. “Este es un tema que ha llegado afuera, no es solamente una preocupación aquí”, afirmó.
Zar para cuidar al jefe
Con la misma lógica cuestionó el nombramiento del viceministro anticorrupción, Yamil García, un exabogado de Rodrigo Paz en la Alcaldía de Tarija. “Parece que le están poniendo a alguien para que cuide sus intereses, no que luche contra la corrupción”, dijo al aclarar que su reparo no era personal.
La acusación de fondo va más allá de un adjetivo. Considera que el gobierno debe cambiar y dar “un golpe de timón” porque ahora se armó una estructura estatal para robar y no para gobernar.
“Si no cambia eso, no va a funcionar el gobierno”, advirtió y llevó el problema al terreno de los objetivos del poder, entre hacer las cosas bien y ganar políticamente, dijo, se elige ganar. Cuestionó una cultura en la que un funcionario que roba más puede pasar por “más capo”.
Fin de la subvención
Doria Medina se pronunció por levantar el subsidio a los combustibles, con compensación focalizada a transportistas a diésel y a panificadores, financiada con los recursos del propio crédito del FMI.
Es una posición que pocos opositores asumen en público. Uno de los entrevistadores le marcó el flanco: en Santa Cruz el 46% del transporte público es a diésel, y Argentina, el ejemplo que él citó, dispone de más recursos para compensar.
Respondió que la compensación «está financiada» y que al gobierno le falta imaginación para ejecutarla, sin resolver el problema de escala que le plantearon.
Especulación cambiaria
Ve descoordinación entre el Ministerio de Finanzas y el Banco Central, ausencia de una autoridad económica que conduzca las medidas para avanzar en los cambios.
Con el dólar que pasó de 9 a casi 13, deslizó que hay especulación cambiaria y afirmó que la banca gana hoy más por cuenta de cambios que por préstamos. Ese dato es verificable en los estados financieros y en los reportes de la ASFI.
Sobre el trabajo legislativo insistió en que tiene los planes que, a su juicio, el gobierno no tiene. Calificó de «bodrio» el proyecto de Ley de Inversiones y describió una oficina donde al inversionista «le rebajan la mitad» y abre una puerta a las irregularidades.
Anunció que Unidad tiene otros proyectos y recordó que el Ejecutivo promete una Ley de Hidrocarburos desde enero sin aprobarla.
La reforma constitucional entra en esa misma lógica de administrar los tiempos. Doria Medina dijo que debe empezar después del estado de excepción. Impulsarla en octubre, sostuvo, habría sido «el gran pretexto para la revuelta popular».
Confirmó que se trabaja con otras fuerzas, aunque aclaró que no habla con Manfred Reyes Villa desde su viaje a Estados Unidos.
Los entrevistadores y entrevistadoras no le hicieron la pregunta que sus propias respuestas invitan: ¿por qué sostiene a un gobierno que describe como corrupto, incapaz e inútil? Su respuesta, hasta ahora, es que se trata de un «apoyo crítico» al servicio de la continuidad democrática.