Un hombre admite haber colaborado en la logística de un atentado y niega ser el autor material
Santa Cruz de la Sierra – Un hombre que se identifica como Aldo Berarney Silva Peña admitió haber colaborado en la logística de un atentado, pero negó haberlo ejecutado materialmente y atribuyó a otras dos o tres personas el pago y la orden del ataque. En un video difundido en redes sociales, afirmó además que la mujer agredida no era el objetivo de muerte y que el blanco letal era otra persona, de nacionalidad argentina.
Aldo Berarney Silva Peña hizo esas afirmaciones en un video de poco más de seis minutos, en el que dijo buscar “esclarecer y desmentir” las acusaciones que, según afirmó, se hacen en su contra y contra otras personas que estarían siendo investigadas o detenidas. La grabación no identifica por sí misma el caso al que se refiere ni aporta elementos independientes que permitan comprobar su relato.
Silva describió una estructura de responsabilidades en la que se ubicó en una posición intermedia. Dijo que “por debajo” suyo había cuatro personas, dos de nacionalidad colombiana y dos de nacionalidad brasileña.
Por encima situó primero a dos personas y luego habló de “dos, tres personas más”, a las que atribuyó haber pagado y mandado a realizar el ataque. La cantidad que menciona por encima suyo no queda definida con precisión en la declaración.
Sobre su propia participación, Silva dijo: “Sí colaboré con cierta logística”. A la vez, negó haber sido el autor material y afirmó que nunca accionó el arma ni condujo la motocicleta. Su relato, por tanto, no constituye una negación de toda participación, sino una delimitación del papel que reconoce haber desempeñado.
Teléfonos, dinero e instrucciones
Silva afirmó que fue contactado por teléfono y mencionó a dos personas mediante los alias “Toño” y “Chino”. Del primero dijo que trabaja en la Gobernación de Cochabamba. Del segundo afirmó que trabaja en seguridad y que realizaba el seguimiento y la “inteligencia” sobre la mujer.
Según su relato, fue a través de esas dos personas que llegó hasta quienes estaban detrás de la operación. No precisó qué posición ocupaban “Toño” y “Chino” dentro de la estructura que describió ni afirmó expresamente que alguno de ellos fuera una de las dos o tres personas a las que atribuyó el pago y la orden.
Dijo que acudió dos veces a Bulo Bulo. La primera vez fue para recibir teléfonos e información relacionada con el atentado. La segunda, para recoger dinero y recibir nuevas órdenes.
Silva no precisó cuánto dinero recibió ni cuáles fueron exactamente esas nuevas instrucciones. Tampoco explicó qué contenían los teléfonos que, según su versión, recibió durante el primer encuentro.
“Pegarle un susto”
Una de las principales afirmaciones del video es que la intención inicial no era matar a la mujer. Silva sostuvo que había que “pegarle un susto” y que, una vez que estuviera en el piso, la intención era robarle la cartera. También negó que estuviera previsto quitarle los teléfonos o rematarla.
Según su versión, el propósito de matar correspondía a otra persona, a la que describió como extranjera y de nacionalidad argentina. No proporcionó su nombre ni otros datos que permitan identificarla.
La declaración establece así una distinción entre la mujer que, según Silva, debía ser intimidada y otra persona que, según él, constituía el objetivo de muerte. El video, sin embargo, no aporta evidencia independiente que permita comprobar que ese fuera efectivamente el plan de quienes participaron en el ataque.
Limita su participación
El relato de Silva combina una admisión con varias negaciones. Reconoce haber colaborado con “cierta logística”, pero rechaza haber disparado, conducido la motocicleta o ejecutado materialmente el atentado.
Al mismo tiempo, distribuye las responsabilidades entre personas que ubica por encima y por debajo suyo. A las primeras les atribuye el pago y la orden del ataque y a las segundas les asigna la ejecución. Esa distribución forma parte de su propia versión y no puede presentarse, a partir del video, como una estructura ya demostrada.
También utiliza esa estructura para separar su participación de la ejecución material. Su argumento central no es que desconociera la operación, sino que su intervención habría sido logística y que otras personas habrían realizado el ataque.
Silva declara inocentes
Silva menciona a tres personas a las que declara ajenas al hecho: su amigo Roger Aguilera, su esposa Paula Andrea Vargas y su jefe, a quien describe como ingeniero agrónomo.
Afirma que la Policía y una unidad que identifica verbalmente como “grupo DASI” las están involucrando injustamente. La denominación de esa unidad no queda confirmada por la grabación y tampoco se establecen en ella las razones concretas por las que esas personas estarían siendo investigadas.
La declaración de Silva, por sí sola, tampoco permite establecer si las tres personas participaron o no en el hecho.
Teme por su vida
Hacia el final del video, Silva afirma que teme por su vida. Dice que las personas que, según su relato, lo contrataron quieren silenciarlo para impedir que hable con la Policía, con la unidad que menciona o con los medios de comunicación.
También sostiene que esas personas tienen “bastante poder” y “hilos políticos”. No identifica a qué personas concretas atribuye ese poder ni aporta en el video elementos que permitan comprobar esa afirmación.
Silva pide garantías para una eventual entrega. Explica que antes de considerar esa posibilidad quiere tener seguridad sobre el respeto al debido proceso y sobre su vida e integridad física. Afirma que teme incluso que, si se entrega, pueda ser puesto a disposición de quienes, según su versión, lo contrataron o que la propia Policía pueda matarlo.
Como respaldo de su versión, menciona a una persona de nacionalidad colombiana que, según afirma, puede dar fe de que él no fue el autor material. No proporciona su nombre ni otros datos que permitan identificarla o evaluar su eventual capacidad de corroboración.
Interpretación del video
La grabación permite establecer que un hombre que se identifica como Aldo Berarney Silva Peña hizo las declaraciones descritas. También permite establecer que admite haber colaborado con cierta logística y niega haber accionado el arma, conducido la motocicleta o sido el autor material del ataque.
Las demás afirmaciones centrales del relato permanecen como declaraciones de Silva mientras no exista corroboración independiente. Entre ellas están la existencia de cuatro personas por debajo suyo, la participación de dos o tres personas por encima, el pago y la orden que les atribuye, las funciones que asigna a “Toño” y “Chino”, la existencia de un supuesto objetivo argentino y las amenazas que dice haber recibido.
Hay, además, una inconsistencia objetiva en la fecha que pronuncia al inicio del video. Silva dice que es “lunes 30 de agosto”. En 2026, el 30 de agosto fue domingo y el lunes correspondió al 31 de agosto. Por ello, esa referencia no permite establecer por sí sola la fecha de grabación o difusión del video.
Finalmente, Silva anuncia que difundirá nuevos videos y afirma que todavía tiene más información que revelar. La propia declaración, por tanto, se presenta como una versión parcial. Su contenido permite informar sobre lo que el hombre admite, niega y atribuye a terceros, pero no permite convertir esas afirmaciones en hechos probados.