Cerimedo admitió que trajo dinero, dijo que Paz es su “amigo” y expuso contradicciones
Santa Cruz de la Sierra – Fernando Cerimedo admitió ante un juez que metió dinero a Bolivia para instalar una oficina y describió al presidente Rodrigo Paz como su “amigo”, un día después de haber evitado más de 135 veces responder ante la Fiscalía sobre su relación con el mandatario. El juez rechazó su pedido de libertad y ordenó su detención preventiva en Chonchocoro.
Durante unos 30 minutos, Cerimedo habló sin interrupciones, convirtió su relación con Paz en parte central de su defensa y relató de forma confusa un proyecto para colaborar con el Gobierno mediante una asesoría externa vinculada a la CAF.
¿Cómo metió el dinero?
“Yo he traído dinero a Bolivia”, dijo Cerimedo al explicar que esos recursos estaban destinados al alquiler de una oficina y a la compra de muebles. El Ministerio Público sostuvo que pudo haber utilizado canales que no correspondían para ingresar el dinero y Cerimedo respondió que “tal vez” y que esa situación podía derivar en una multa que estaba dispuesto a pagar.
El acta fiscal describe cajas con dinero en efectivo y sostiene que, durante un allanamiento del 20 de agosto en un inmueble de Calacoto, en La Paz, dos personas vinculadas a una casa de cambios identificada como Exchange huyeron después de retirar de cajas fuertes una suma cercana a 700.000 dólares.
En las páginas disponibles de ese interrogatorio no figura una pregunta a Cerimedo sobre el origen, la propiedad o el ingreso de ese efectivo. La copia revisada carece de la página 12, correspondiente a las preguntas 174 a 189, por lo que no permite afirmar que el documento completo no contenga esa pregunta.
Ante el juez, Cerimedo tampoco precisó cuánto dinero ingresó a Bolivia ni de qué cuentas procedían esos fondos. Dijo que no tenía una cuenta bancaria en el país y que utilizaba tarjetas de Estados Unidos y Argentina. Cuando necesitaba pagar mediante QR, explicó, recurría a su amigo Iván Monje.
El millón de dólares
Cerimedo corrigió una cifra que había dado ante los fiscales. En la primera declaración registró ingresos cercanos a un millón de dólares mensuales. Ante el juez pidió que se aclarara que se trataba de aproximadamente un millón de dólares al año, no por mes.
Sostuvo que sus ingresos eran “100% legales” y superiores al monto investigado. Al mismo tiempo reconoció que todavía faltaban los balances de sus empresas.
La corrección reduce doce veces la magnitud de los ingresos que había declarado un día antes. La segunda declaración registra ambas versiones, pero no establece cuál de las dos cifras es la correcta.
Insiste con la CAF
El cambio más evidente aparece en la descripción de su vínculo con el Gobierno. Ante la Fiscalía, preguntado por qué función había comenzado a desarrollar después de la victoria electoral, Cerimedo respondió “ninguna” y evitó reiteradamente preguntas sobre su relación con Paz y su eventual participación en el Gobierno.
Ante el juez, sin que nadie le preguntara por ese vínculo, comenzó su exposición hablando del presidente. Lo llamó “mi amigo” y dijo que le daba consejos “muchísimas veces”. Explicó que después del triunfo electoral existió la posibilidad de trabajar con Paz mediante una asesoría externa vinculada a la cooperación internacional y a la CAF.
Su explicación sobre el supuesto contrato con la CAF presenta tres formulaciones distintas dentro de su misma exposición. Primero dijo que “se había iniciado ese contrato”. Después afirmó que el contacto con la CAF “está demorando” y finalmente habló de “si salía el contrato”, para poder colaborar de manera externa con el Gobierno.
Cerimedo explicó además que no podía trabajar de manera permanente con Paz porque no permanecía mucho tiempo en Bolivia. Al mismo tiempo, dijo que buscaba instalarse en el país y que, si salía el contrato con la CAF, podía colaborar de manera externa y personal con el Gobierno.
Sin poder ni influencia, pero…
“No tuve esa influencia, no tengo esa influencia”, afirmó al asegurar que no tomó decisiones, no contrató ni despidió personal, no removió ministros y no dio órdenes a funcionarios.
Al referirse al vicepresidente Edmand Lara, sin embargo, sostuvo que este considera que su fracaso en la gestión tiene relación con “decisiones mías, las cuales yo no tomé”.
La afirmación deja una tensión en su propio relato. Cerimedo niega haber tenido capacidad de decisión y, al mismo tiempo, atribuye a Lara la creencia de que decisiones suyas afectaron su gestión.
La declaración no demuestra que Lara piense eso ni que Cerimedo haya tomado esas decisiones, pero sí deja sin explicar cómo puede atribuirse a sus decisiones un fracaso de gestión que, según él mismo, no tenía capacidad para influir.
Cerimedo añadió que Lara llegó a la vicepresidencia “gracias al trabajo que se hizo”, una formulación con la que se atribuye participación en el trabajo electoral que llevó a Rodrigo Paz y Lara al poder.
La tarjeta de asesor
Cerimedo explicó que la tarjeta que lo identificaba como “asesor principal” de Paz se había impreso como modelo para uno de los viajes del presidente al que él iba a asistir y que efectivamente fue a Miami.
Después sostuvo que había dado “autorización para que no se imprimiera” porque el cargo no existía y más adelante insistió en que “estaba mal, por eso es que no se imprimió”.
El relato abre además otra duda sobre su relación con el Gobierno. Cerimedo sostiene que no era funcionario, que no integraba la estructura estatal y que su vínculo con Paz era el de un amigo al que daba consejos. Sin embargo, dijo que la tarjeta con el cargo de “asesor principal” fue elaborada para un viaje del presidente al que él iba a asistir.
Denuncias contra el narcotráfico
Al defenderse de las acusaciones, Cerimedo afirmó que no es narcotraficante y agregó: “He denunciado narcotráfico con resultados positivos”. Relató que había denunciado irregularidades ante las Fuerzas de Seguridad y mencionó intervenciones relacionadas con avionetas.
No identificó en su exposición los casos, las autoridades ante las que habría presentado esas denuncias ni qué información proporcionó, solo destacó que fueron “positivas”.
La afirmación plantea otra duda dentro de su propia explicación sobre su relación con el Estado. Cerimedo sostiene que no fue funcionario, que no tuvo poder ni influencia en el Gobierno y que no podía integrarse formalmente al Estado por ser extranjero. Al mismo tiempo, afirma haber denunciado narcotráfico con resultados positivos ante fuerzas de seguridad.
La declaración no permite concluir por sí sola que tuviera una relación funcional con organismos de seguridad. Sí deja sin explicar cómo se produjo esa interlocución y qué papel tuvo en los casos que atribuye a sus denuncias.
Beller, una aventura
Cerimedo también se refirió a Nadia Beller. Habló de “circunstancias personales de una aventura” y atribuyó a esa relación el origen de la denuncia en su contra y el daño a su imagen personal.
Definió el video difundido por Beller como “el único elemento” de la acusación, “un TikTok”. Negó haber participado en el ataque contra ella y afirmó que, al enterarse, “tomé el primer avión y vine a la ciudad de Santa Cruz a asistir a la víctima”.
Para negar que intentaba escapar relató un contacto con el máximo nivel judicial. Dijo que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, lo llamó para preguntarle cómo estaba y que él le respondió que estaba yendo a Santa Cruz a ver a Beller.
Esa relación contrasta con la descripción que el argentino hace de su posición. Sostiene que es extranjero, que no era funcionario, que no integraba la estructura del Gobierno y que no tenía poder ni influencia.
Sin embargo, en su propio relato aparece en contacto directo con el presidente del máximo tribunal, quien, según Cerimedo, tomó la iniciativa de llamarlo para saber cómo se encontraba Nadia Beller.
Durante sus 30 minutos de exposición no abordó las anotaciones ni chats de su teléfono ni las comunicaciones previas y posteriores al ataque que forman parte de la investigación por ese hecho. Esa ausencia no prueba responsabilidad, pero delimita los elementos de esa causa que su descargo no abordó.
Cerimedo pidió defenderse en libertad y ofreció arraigo. El juez rechazó la solicitud y dispuso su detención preventiva en Chonchocoro, pero por ahora sigue detenido en Palmasola.