Beller denuncia que Paz, su esposa y la familia de ella negocian la gasolina, el diésel y el oro junto a Cerimedo
Sobreviviendo a tres disparos, Nadia Beller denunció desde la cama del hospital que Rodrigo Paz, su esposa y la familia de ella están detrás de negociados con gasolina, diésel y oro, en complicidad con el asesor presidencial, el argentino Fernando Cerimedo.
Confirmó una relación y una convivencia con Cerimedo y aseguró que él conoce a los autores del ataque al que sobrevivió la noche del lunes en Santa Cruz. «Si es que él no mandó los sicarios, él sabe quiénes son los sicarios», declaró en vivo a Red DTV.
Beller dijo haber filtrado una conversación días antes del ataque. «Yo lo pasé donde él charla con Vivi Urquidi, con la esposa del presidente, sobre la gente que estaban metiendo y que cobran un boliviano por litro de combustible para dar los cupos», relató, en referencia a Cerimedo.
Ubicó los negociados en el entorno directo de Paz. «Fui testigo por mi relación con Fernando Cerimedo de los negociados que hace el gobierno de Rodrigo Paz, la esposa de Rodrigo Paz, la familia de la esposa de Rodrigo Paz con él y como operador y otras personas como Jofre y compañía, negociados con la gasolina, con el diésel, con el oro».
El circuito, según ella, alcanza también los seguros del Estado: «Rodrigo Paz, su mujer, la familia de su mujer hacen los más grandes negociados con los brokers, con todos los seguros de todas las empresas del Estado».
El pago de Cerimedo y Futura
Sobre sus ingresos, sostuvo que llegan por fuera del Estado. «A él no le pagan sueldo ni es empleado del gobierno porque las empresas como Futura le pagan un sobresueldo a él, a su socio», afirmó. Ese pago, según Beller, busca que el asesor y su socio operen en Bolivia y en otros países donde hace campañas.
A Natalia Basil, expareja de Cerimedo, le atribuyó el manejo del tancaje de combustible de Futura en Argentina, junto a un socio llamado Vicente. Cerimedo le habría asegurado que Basil pertenece a la CIA, algo que ella aclaró que no le consta. En el mismo tramo mencionó a Brad Parscale.
El oro, el efectivo y un supuesto testaferro
Guardaba pruebas sobre el oro, sostuvo, en el teléfono que le quitaron durante el ataque. En un episodio de violencia previo, contó, envió al periodista John Arandia la foto de un cajón lleno de billetes que atribuyó a Cerimedo.
«Le mandé foto de uno de los cajones llenos de billetes que tenía él de los hechos de corrupción». El resto del dinero lo administraría un hombre al que llamó Iván, un testaferro cuyo apellido dijo desconocer, al que ubicó en la residencia La Rolega, en la zona sur de La Paz.
Sobre las avionetas del Beni, afirmó conservar conversaciones en las que Cerimedo justificaba su liberación. Lo hacía de manera simulada, le decía, para instalarles radares y bajarlas después. «Nunca me aceptó de que él les recibía dinero por corrupto».
El ataque y la cita en el hotel
Fue atacada por dos hombres que llegaron al hotel vestidos como repartidores de delivery. Uno abrió fuego y el otro se llevó su cartera y su celular. Recibió tres impactos de bala, fue operada y permanece internada. Los médicos, contó, le hablaron de más de cuatro.
Había acudido al hotel por un mensaje que le ofrecía información sobre un supuesto caso contra Evo Morales, la violación de una niña de 13 años que habría fallecido. Cerimedo conocía la cita, le pidió conseguir esas pruebas y le aseguró que iría protegida. No pudo determinar si él coordinó el asunto con el ministro de Gobierno o si simuló una llamada delante de ella.
Habló con él hasta segundos antes de salir. «Me dijo que no va a pasar nada porque es un lugar público, es un hotel, nadie se va a atrever a hacer nada», recordó. Cuando le dispararon, se tiró al piso y fingió su muerte cerca de media hora.
Uno de los agresores dudó en rematarla antes de retirarse. No hubo intercambio de fuego ni persecución. «Él me mintió de que me había mandado con escoltas», reprochó.
La violencia y el presunto encubrimiento
La relación empezó cuando la convocaron para revisar el paquetazo de leyes, incluida la norma 5503, que objetó por inconstitucional. El primer hecho de violencia lo ubicó en abril, al descubrir conversaciones románticas entre Cerimedo y su expareja.
«Para intentar neutralizarme, me ahorcó», relató. Un segundo episodio llegó tras otra infidelidad, con Magi Trigo, a quien identificó como jefa de gabinete de planificación, por la que él la golpeó.
Contactó a John Arandia y le mostró las lesiones, y por eso llegaron policías y fiscales. También recurrió al servicio de protección a la mujer de la Alcaldía. Lo que siguió, según su relato, fue un encubrimiento.
Nombró al ministro de Gobierno, a quien llamó Tuco Oviedo; al comandante nacional de la Policía, a quien identificó como Medinaceli; y a un asesor presidencial de nombre Mauricio. La atendió el médico personal del presidente, por lesiones en el cuello que le dificultaban tragar y hablar.
Cerimedo le pidió negar el hecho y presentarlo como una discusión, y amenazó con suicidarse si ella lo enviaba a la cárcel. Ninguno de los mencionados respondió a esas acusaciones.
Gobierna Fernando Cerimedo
Beller sostuvo que Cerimedo controla un grupo policial de élite que, según su versión, responde únicamente a él y que la próxima semana tendría previsto ejecutar un operativo para capturar a Evo Morales.
“Hay un contubernio de todo el gobierno. La policía no va a actuar en contra de este señor porque él maneja la policía. Aquí no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo”, afirmó.
Según su relato, ese grupo ya habría intervenido en el operativo relacionado con la cita a la que acudió en el hotel, donde Beller aseguró que fue acompañada por personas que Cerimedo le presentó como escoltas y que posteriormente identificó como policías.
La activista vinculó a ese grupo con una operación que, según su versión, tendría como objetivo capturar a Evo Morales la próxima semana.
Protección y embarazo
Pidió protección internacional y dijo temer un nuevo ataque en la clínica, donde solo le asignaron una escolta y cualquiera entra sin control. «Quiero, por favor, que se me dé protección de la CIDH porque el gobierno es el principal interesado en callarme», reclamó. Se negó a recibir atención médica como medida de presión para que ingresaran la Fiscalía, su abogado y la prensa.
Reveló un embarazo de cuatro semanas que atribuyó a Cerimedo. Él la acompañó en la clínica el día previo al ataque, cuando se descompensó tras una discusión, se hicieron una ecografía y se despidió con un beso al día siguiente. Cerró con una crítica a la prensa, a la que acusó de recibir pagos del asesor, y rescató solo la actuación del fiscal del caso.
Contexto
Cerimedo, consultor político argentino y exasesor de Javier Milei, dirigió el portal La Derecha Diario y figura como asesor de Paz sin cargo oficial. En julio había rechazado versiones previas de violencia contra Beller y las calificó de falsas. Fue aprehendido y la Policía investiga su posible relación con el ataque. Ni Paz ni el Gobierno respondieron a las acusaciones.