El gobierno de Paz no tiene fecha para resolver escasez de combustibles, crece la indignación de la población

Las disculpas del Gobierno no aplacan la indignación de ciudadanos, transportistas, productores y agroindustriales por la falta de diésel y gasolina. En una semana pidieron disculpas tres autoridades y ninguna fijó una fecha para resolver la escasez, que queda así sin horizonte definido. La única medida inmediata que ofreció el Ejecutivo es facilitar la importación privada que negocia la Gobernación de Santa Cruz.

El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, se disculpó el 8 de agosto y dijo que los conductores “no tienen por qué estar esperando tres días”. El presidente Rodrigo Paz lo hizo el 12 en Yacuiba: “Me disculpo por algunas cosas que tal vez no están saliendo tan rápido como quisiéramos”, y calificó la crisis de “un dolor en el pecho”.

El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, también pidió disculpas y admitió que no puede dar un plazo. “No puedo dar una fecha, nunca doy fechas”, afirmó.

Blanco dijo que se encontraron irregularidades y hechos de corrupción en YPFB, sin precisar cuáles ni presentar documentación. Paz vinculó el desabastecimiento a “mafias” y responsabilizó a las gestiones del MAS.

Reclamo sube de tono

En los surtidores, el reclamo sube de tono. La Asociación de Surtidores de Santa Cruz denunció que YPFB no cumple el cupo de abastecimiento: el volumen para el departamento cayó en más del 75% en gasolina y en 87% en diésel, pese al compromiso de la estatal de restablecer al menos 2,7 millones de litros por combustible, según su gerente, Susy Dorado.

El transporte público cruceño opera al 40% y no descarta medidas de hecho inminentes, de acuerdo con el dirigente Mario Guerrero.

El sector agropecuario advirtió que unas 950.000 hectáreas en el este de Santa Cruz y otras 400.000 de la campaña de invierno están en riesgo por el retraso de la cosecha. Los transportistas cifraron sus pérdidas entre 5.000 y 10.000 bolivianos mensuales por conductor.

La respuesta oficial opera en dos tiempos, y ninguno alcanza a esta semana. En lo inmediato, el Gobierno ofreció facilitar la importación privada. El gobernador Juan Pablo Velasco anunció que está próximo a firmar un convenio con una empresa internacional para importar, almacenar y comercializar combustible sin subsidio, y dijo que necesita un decreto supremo que habilite esa relación, y no solo con empresas estatales.

El acuerdo no está firmado, el decreto no existe y Velasco solo fijó fecha para socializar el convenio la próxima semana. No dio un plazo para que el combustible llegue a los surtidores.

La importación por privados tampoco es inédita. En julio, el Gobierno firmó el Decreto Supremo 5644, que autorizó a privados a importar diésel y gasolina para consumo propio, y Asosur estimó entonces que las estaciones venderían combustible importado desde la primera semana de agosto.

A mediados de mes, la escasez persiste, y las normas de junio mantienen la obligación de suscribir contratos con YPFB y de obtener autorizaciones de la ANH.

ASOSUR desmiente a YPFB

En lo estructural, Paz anunció una nueva Ley de Hidrocarburos, la reestructuración de YPFB y cambios en la ANH, y comprometió un nuevo modelo de gobernanza del sector para finales de 2026. Por ese calendario, la vía legislativa no altera el abastecimiento actual.

La estatal sostiene una versión que el surtidor contradice. YPFB afirma que dispone de combustible, pero reconoce dificultades para hacerlo llegar con regularidad a los surtidores, y evitó fijar una fecha para la normalización.

Alrededor del 86% del diésel y el 56% de la gasolina que consume el país dependen de la importación, según estimaciones difundidas durante la crisis.

El cuestionamiento llegó también desde dentro del Gobierno. El vicepresidente Edmand Lara cuestionó en público la respuesta del Ejecutivo ante el desabastecimiento y afirmó que la escasez de combustibles paraliza la producción.

Sin dólares no hay combustibles

Para el analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, la escasez continuará sin ajustes estructurales. “Mientras no haya dólares en la economía, no importa si le dejas al privado importar o si lo sigue haciendo YPFB; cualquiera de los dos requiere dólares”, dijo a Correo del Sur.

Las filas por combustible comenzaron en 2023. En diciembre de 2025, el gobierno de Paz elevó el precio de la gasolina especial de 3,79 a 6,96 bolivianos y el del diésel de 3,74 a 9,80, sin retirar del todo la subvención.

El jefe de la opositora Libre, Jorge Quiroga, advirtió en Cochabamba que el país podría enfrentar escasez de GLP y anunció que la próxima semana su partido presentará una propuesta de reforma constitucional.

Ni el acuerdo con la empresa privada ni el decreto que lo habilitaría existían al cierre de esta nota.

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