El descabellado intento por provocar una renuncia

Dia que pasa los bloqueos se van extendiendo en el país, estrangulando y provocando daños cada vez más graves que irónicamente afectan más, precisamente a los sectores más pobres, vulnerables y que viven el día a día. Es algo más del 80% de la población económicamente activa que está al borde de un sinsentido. Es decir, afectan más al pueblo y la ciudadanía, que al (des)gobierno al cuál exigen renuncia.
El malestar y la agudización de la indignación y la bronca generalizada, por tanto, es creciente, pero no es unánime y más bien tiene diferentes y hasta contradictorias causas.
Quizás por esa razón, los miserables intereses que están detrás de las movilizaciones y bloqueos, crean y se imaginen que con algo más de presión, podrán forzar finalmente su propósito de lograr la tan gritada renuncia.
Lo que no toman en cuenta, es que para que finalmente suceda ese extremo (suponiendo cerrada, anulada, frustrada, abortada o rechazada toda posibilidad de diálogo entre las partes); todavía debería esperare y convencer a todos los sectores sociales de la población, para que se adhieran a la exigencia de renuncia, porque no todo el país así lo quiere.
Es decir, la causa central de los bloqueos NO tiene el consenso nacional; todo lo contrario, la gran mayoría exige y reclama el cese del estrangulamiento por todo el gran sacrificio (y gran impotencia) que carga y está soportando hace más de 28 días(¡).
Consiguientemente, de perderse o cerrarse la posibilidad de diálogo, lo único que aparece en el horizonte posible de reacción y respuesta gubernamental (antes de la renuncia que ya anunció que no efectuará), es que se produzca y emita el mentado “estado de excepción”, que por otra parte ya ha sido pacientemente preparado por los sectores más reaccionarios y extremistas que también quieren un “baño de sangre”, puesto que estando con el poder del gobierno, les facilitaría imponer sus propios, bajos y antinacionales intereses y medidas.
En ese escenario, entonces, sin haber logrado nada, absolutamente ninguna conquista social formalizada; los bloqueos tendrían que prepararse para un violento despeje, puesto que muy en contrario de lo que esperan y confían ilusamente que podría suceder, NO tendrían NINGÚN apoyo ni solidaridad de la mayoría nacional, puesto que es esa misma población urbana la que está secuestrada, agobiada y cansada de los bloqueos que tanto daño y muertes ya ha provocado.
Por tanto, tales irresponsables y violentas dirigencias al no tomar la oportunidad del diálogo que se ha presentado y que es exigída por gran parte de la población; no sólo NO obtendrían su preciada renuncia presidencial, sino que al margen de no lograr al menos algunas conquistas mínimas, habrán propiciado una derrota de proporciones a semejante esfuerzo de movilización. En pocas palabras, se habrán traicionado y derrotado a sí mismas. Ese es el punto (de no retorno) que vivimos en este momento tan crítico. Eso quieren?.
(+) Sociólogo, boliviano; Cochabamba, Mayo de 2026.