Discurso agresivo de Paz choca con esfuerzos de pacificación de la Iglesia y su propio gobierno

Juan Carlos Marañón Albarracín

El presidente Rodrigo Paz emitió un agresivo discurso al denunciar un supuesto anuncio para “quemar edificios públicos”, “casas de periodistas” y “viviendas de ministros”, en contraste con la línea conciliadora impulsada por el vicepresidente Edman Lara, la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, que intentan abrir canales de diálogo con los sectores movilizados.

“Acaba de salir un anuncio de algunas organizaciones que, a partir de mañana jueves, van a empezar a quemar edificios públicos”, afirmó durante la inauguración del Consejo Económico y Social, una nueva instancia creada sin ley que la regule ni defina sus competencias.

“Venga, queremos quemar Chuquiago Marka, este espacio de encuentro. ¿Por qué queremos quemar lo que es nuestro? ¿Por qué queremos quemar el edificio?”, añadió en su narrativa de violencia.

Paz no mostró el supuesto anuncio, no explicó dónde circuló, quién se lo envió ni identificó a las organizaciones responsables. Tampoco atribuyó autoría o fuente, pero continuó describiendo un escenario de asedio.

“Si vamos a ir a quemar, además, las casas de algunos periodistas, esto lo tiene que saber la prensa internacional. Vamos a ir a quemar las casas de algunos ministros. Vamos a ir a quemar ministerios”, agregó en su línea discursiva de violencia creciente

El mandatario pidió además respaldo para la Policía y las Fuerzas Armadas. “A los policías, a las Fuerzas Armadas, siéntanse seguros que su pueblo los está respaldando. Policía Boliviana y Fuerzas Armadas Nacionales, siéntanse que el país necesita orden y esto está llegando al límite”, afirmó, en referencia a los 27 días de bloqueos.

Imperios, complots y el “diablo”

El tono confrontacional del mandatario también se extendió hacia las críticas de sectores radicales contra la cooperación internacional.

“No, no me traigas nada, no quiero saber nada de esa plata, porque es diabólica, es del imperio. ¿Qué imperios? Son instituciones que son creadas por países hermanos para ayudarnos”, afirmó de manera irónica al defender el apoyo de países como Francia y Suecia.

Paz denunció además campañas de desinformación y circulación de audios falsos en redes sociales durante el conflicto.

Según dijo, algunos mensajes alertan sobre supuestas privatizaciones del agua, el oro o el litio, además de rumores sobre la llegada de armamento para reprimir protestas. “Los aviones están trayendo alimentos, los Hércules”, aseguró.

El mandatario reconoció además el impacto emocional de la circulación constante de información negativa en redes sociales.

“A veces dan ganas de tirar el teléfono y no ver más ese teléfono porque todo lo que te mandan son malas noticias, como que quieren que te envenene el corazón”.

Paz sostuvo que muchas personas terminan creyendo esas versiones “como si el diablo estuviera ahí metido”.

Ultimátums, “machos” y Evo Morales

Lejos de una retórica de distensión, el presidente lanzó advertencias directas a dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Confederación Túpac Katari, representadas por Mario Argollo y Vicente Salazar.

“Yo tengo instrumentos constitucionales, el tiempo se acaba”, afirmó durante el Consejo Económico y Social.

Dirigiéndose al líder cobista, añadió: “No puedes botar a presidentes porque se te da la gana, el voto se respeta y la Constitución también”.

La confrontación alcanzó uno de sus momentos más duros cuando desafió públicamente al expresidente Evo Morales, a quien se refirió indirectamente como “el señor del Chapare”.

“Si usted es macho venga aquí, dé la cara, no se oculte; te fuiste llorando cuando perdiste el poder”, afirmó.

Paz utilizó términos similares para cuestionar a dirigentes que, según dijo, bloquean el diálogo y califican de “vendidos” a quienes intentan negociar con el Ejecutivo. “A esos machos que supuestamente representan, vengan a hablar con el presidente”.

Pugna interna con la Vicepresidencia

El endurecimiento del discurso presidencial dejó además expuestas tensiones dentro del propio oficialismo.

Mientras Paz encabezaba el Consejo Económico y Social en el Campo Ferial Chuquiago Marka, el vicepresidente Edman Lara instalaba paralelamente una Mesa de Diálogo en la Vicepresidencia junto a jefes de bancada y representantes eclesiásticos.

Paz justificó su ausencia señalando que fue notificado “hace minutos atrás” y que, debido al cruce de agendas, decidió enviar al ministro de la Presidencia en su representación. Sin embargo, posteriormente apareció una carta oficial dirigida al mandatario con sello de recepción de la Presidencia fechado el día anterior, el 26 de mayo a las 15:00, contradiciendo la versión oficial y exponiendo una evidente descoordinación interna.

La situación motivó críticas del asambleísta Bertino Vargas, de Libre, quien pidió terminar con el “paralelismo” y unificar la representación política del Ejecutivo.

Iglesia y Lupo lejos del tono presidencial

En contraste con las advertencias presidenciales sobre posibles medidas excepcionales, la Iglesia Católica insistió en una salida negociada al conflicto.

El monseñor Giovanni Arana, participante de la reunión convocada por la Vicepresidencia, afirmó: “Siempre hemos apostado por el diálogo; cualquier otra medida creemos que no va a ayudar a resolver el conflicto”.

Arana reveló además que la Iglesia Católica nunca recibió una invitación formal para asistir al Consejo Económico y Social organizado por el presidente.

Pese al tono confrontacional de Paz, el ministro José Luis Lupo intentó reposicionar la estrategia gubernamental hacia la negociación.

Tras las reuniones multisectoriales, calificó los acercamientos de “muy fructíferos” y anunció la conformación de una nueva mesa de diálogo en instalaciones de la Conferencia Episcopal, con participación de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organismos de derechos humanos como veedores.

Lupo reconoció además legitimidad en las demandas sociales y admitió un abandono histórico hacia sectores campesinos del occidente boliviano.

“Más allá de esos temas, están absolutamente legítimas todas las demandas de estos sectores”, sostuvo.

El ministro fue más allá al reconocer incumplimientos históricos del propio Estado. “La historia nos ha llevado a situaciones muy difíciles donde acuerdos por presiones probablemente se han generado y nunca se han cumplido”.

También confirmó que el Gobierno tiene listas respuestas para los pliegos de la COB y la Túpac Katari, y abrió la posibilidad de facilitar la participación de dirigentes con procesos judiciales pendientes, como Mario Argollo, si se suspenden de manera recíproca las medidas de presión en La Paz.

Alertas de “vacío legal”

La diputada Claudia Herbas, de Alianza Popular, cuestionó la composición del Consejo Económico y Social impulsado por Paz y afirmó que las mesas estuvieron “repletas de funcionarios públicos” y asesores gubernamentales, en lugar de representantes de “organizaciones vivas” de la sociedad civil.

En redes sociales, la escritora Quya Reyna ironizó sobre el formato televisivo del evento presidencial y afirmó que el Consejo Económico “se convirtió en una iglesia ‘Pare de sufrir’”.

Herbas advirtió además que la reciente abrogación de la Ley 1341 dejó un vacío jurídico que impediría al Gobierno aplicar un eventual estado de excepción.

Mientras los bloqueos continúan y las negociaciones avanzan en canales paralelos, el contraste entre el discurso confrontacional de Paz y la estrategia de diálogo impulsada por Lara, Lupo, la Iglesia y organismos mediadores comenzó a exponer crecientes tensiones internas sobre cómo enfrentar la crisis política más delicada del nuevo Gobierno.

Atrás