Tuto y Doria Medina elevan presión sobre Paz por salarios y conducción política; advierten desgaste y pérdida de credibilidad
Los jefes del opositor Libre, Tuto Quiroga, y del aliado Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, endurecieron sus cuestionamientos al gobierno de Rodrigo Paz y coincidieron en advertir errores en la conducción política y económica del Ejecutivo, en medio de una crisis marcada por protestas, bloqueos y conflictos salariales que, según ambos, fueron gestionados tardíamente.
Las declaraciones surgen mientras el Gobierno enfrenta presión de sectores movilizados y mantiene negociaciones abiertas con organizaciones sociales y sindicales, en un contexto donde el debate salarial pasó a ocupar el centro de la discusión pública.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza Yáñez, sostuvo previamente que un incremento salarial del 20% planteado por la Central Obrera Boliviana (COB) era “inviable” y defendió la necesidad de preservar estabilidad económica y fuentes de empleo.
Quiroga cuestionó el enfoque desde otro ángulo. Afirmó que tampoco era sostenible mantener incrementos cercanos a cero en un contexto de inflación y sostuvo que el conflicto se agravó por la demora en abrir negociaciones.
“Después de la inflación más alta de la historia reciente, decir congelamiento salarial era absolutamente inviable e irreal”, afirmó.
El exmandatario aseguró que había advertido meses antes sobre errores en la estrategia gubernamental y sostuvo que la discusión salarial fue postergada por decisiones políticas.
“Siempre se negocia entre Carnaval y Semana Santa (…) se dejó pasar mucho tiempo”, señaló.
Quiroga vinculó además el creciente descontento a otros episodios recientes como la denominada “gasolina basura”, contradicciones oficiales y problemas acumulados de gestión. “Todo eso creó un clima de rechazo al gobierno”, afirmó.
El exmandatario sostuvo que distintos sectores comenzaron a incrementar presión al percibir debilidad política del Ejecutivo. “Como ven un gobierno que retrocede (…) ahora todos quieren acercarse a la piñata”, declaró.
Doria Medina reveló conversaciones previas con el mandatario y aseguró haber advertido reiteradamente sobre errores de conducción sin resultados visibles. “Me he cansado de decirle al presidente (…) y no hay un cambio, no toman en cuenta las cosas”, afirmó.
El empresario y político marcó además distancia respecto a decisiones oficiales y rechazó cualquier interpretación de cogestión. “No queremos ser cómplices de errores que se toman”, sostuvo.
Aunque los cuestionamientos parten de enfoques distintos, ambos coinciden en un punto: la crisis dejó de limitarse a reclamos sectoriales y comenzó a instalar dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para recuperar iniciativa política, ordenar prioridades y reconstruir credibilidad.
El debate salarial, inicialmente planteado como una negociación económica, terminó convirtiéndose en uno de los síntomas más visibles de una discusión más amplia sobre gobernabilidad y capacidad de gestión en el Gobierno de Paz.