Operativo con 3.000 policías y militares desbloquea hasta 20 puntos, pero fuerzas son rebasadas en Río Seco y El Alto

Un operativo conjunto de más de 3.000 policías y militares logró despejar entre 15 y 20 puntos de bloqueo en las rutas entre La Paz y Oruro y habilitar corredores para combustible y alimentos, pero horas después las fuerzas de seguridad fueron rebasadas en sectores de Río Seco y La Ceja tras enfrentamientos con grupos movilizados que utilizaron piedras, palos y explosivos artesanales.

La intervención, denominada “Corredor Humanitario”, comenzó alrededor de la 1:30 de la madrugada bajo coordinación de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas de Bolivia con el objetivo de restablecer el tránsito, facilitar el ingreso de alimentos, oxígeno y medicamentos y escoltar cisternas de combustible hacia la sede de Gobierno.

El comandante policial Mirko Antonio Sokol Saravia afirmó que el operativo buscaba “liberar las vías públicas y carreteras” y sostuvo que las principales víctimas de los bloqueos son ciudadanos ajenos al conflicto.

Por su parte, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Víctor Hugo Balderrama Quesada, aseguró que el despliegue se realizó sin armamento letal y que los militares actuaron únicamente como apoyo.

“No estamos yendo a enfrentar al pueblo (…) estamos yendo sin armas letales”, declaró Balderrama.

Durante las primeras horas del operativo, autoridades reportaron el despeje de entre 15 y 20 puntos de bloqueo en la carretera hacia Oruro y la liberación de aproximadamente 100 cisternas desde Senkata hacia La Paz. Más de 30 cisternas con gasolina fueron además despachadas bajo custodia hacia estaciones de servicio. Sin embargo, el escenario cambió conforme avanzó la mañana.

En Río Seco, grupos movilizados reorganizados hicieron retroceder a policías y militares en medio de lluvias de piedras y explosivos artesanales. Reportes periodísticos señalaron además intentos de emboscada y daños a vehículos policiales.

Videos y testimonios recogidos en el lugar muestran gritos como “Ahora sí, guerra civil” mientras grupos armados con palos avanzaban por calles y avenidas obligando incluso al cierre de negocios.

La administración de Mi Teleférico suspendió operaciones en la Línea Azul tras reportar ataques y daños a instalaciones en Río Seco.

La situación también se agravó en Huajchilla y La Ceja, donde bloqueadores superaron líneas de control policial y retomaron puntos previamente despejados. Desde cerros y sectores elevados lanzaron piedras y cachorros de dinamita contra uniformados, vehículos y equipos de prensa.

La Policía respondió con gases lacrimógenos para intentar recuperar el control y reportó además intentos de saqueo, daños a viviendas y agresiones a periodistas y ciudadanos que rechazaban las medidas de presión.

En paralelo al operativo, el Gobierno comenzó a mostrar señales de descompresión en otros frentes del conflicto. El Ministerio de Educación y la Confederación Nacional de Maestros de Educación Rural de Bolivia (CONMERB) firmaron un acuerdo que puso fin a las movilizaciones del magisterio rural y contempló beneficios como un bono de Bs 2.400, nuevas horas docentes e inversión en infraestructura educativa.

Aunque el Ejecutivo logró avances parciales en desbloqueos y acuerdos sectoriales, la jornada dejó una señal más compleja: el control de carreteras comenzó a convertirse en una disputa dinámica, donde los puntos liberados durante la madrugada volvieron a ser disputados pocas horas después.

 

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