Vicepresidente exige diálogo a Paz y cuestiona a ministros: “¿A qué le tiene miedo, Presidente?”
El vicepresidente Edmand Lara profundizó este jueves las señales de fractura dentro del Gobierno de Rodrigo Paz al difundir una carta pública en la que pidió instalar una mesa de diálogo inmediata con sectores movilizados y lanzó críticas directas contra ministros y la estrategia oficial para enfrentar la crisis social.
La carta fue difundida horas después de violentos enfrentamientos entre mineros cooperativistas y policías en el centro de La Paz, una jornada marcada por gases lacrimógenos, explosiones de dinamita y nuevos bloqueos mientras sectores sociales elevan la presión política contra el Ejecutivo.
“Lo que pasó hoy en La Paz me duele. Mientras unos compañeros mineros entraban a Palacio con la esperanza de ser escuchados, a otros los recibían con gases por Plaza Murillo”, escribió Lara.
El vicepresidente sostuvo que ya había advertido previamente sobre una posible escalada del conflicto y responsabilizó al Gobierno por cerrar espacios de negociación.
“Le dije que si seguíamos cerrando la puerta al diálogo, la bronca iba a estallar. Hoy se lo digo de nuevo, pero con más fuerza”, afirmó.
El punto más delicado del pronunciamiento llegó cuando interpeló directamente al mandatario.
“¿A qué le tiene miedo, Presidente? ¿A su propio pueblo?”, escribió Lara.
La frase marca una nueva diferencia pública respecto a la línea sostenida por el Ejecutivo y su vocería, que en las últimas horas atribuyó las movilizaciones a supuestos planes desestabilizadores vinculados a Evo Morales y al narcotráfico.
Lara también dirigió críticas a integrantes del gabinete y cuestionó la respuesta estatal frente a los conflictos.
“Hay ministros que no escuchan, no gestionan y cuando arde el país, se esconden detrás de la Policía”, afirmó.
Y añadió una frase todavía más dura: “Eso no es liderazgo; eso es cobardía política”.
El vicepresidente aseguró además que los efectivos policiales fueron enviados a enfrentar el conflicto sin respaldo político suficiente.
“Los policías han sido puestos como carne de cañón en primera línea mientras otros se esconden cómodamente”, sostuvo.
También cuestionó mensajes oficiales que, según afirmó, empujan una confrontación social entre sectores populares.
“¿Que pelee pobre contra pobre? ¿Eso quiere Presidente? ¿Llevarnos al enfrentamiento entre hermanos?”, escribió.
La carta concluye con un pedido explícito para convocar “una mesa de diálogo seria, sin trampas y sin condiciones”.
“No me voy a quedar callado mientras nos enfrentamos a la gente que nos puso acá. Es hora de gobernar con el pueblo, no contra el pueblo”, señaló.
La declaración aparece en uno de los momentos más delicados para la administración de Paz desde su llegada al poder. Durante las últimas semanas las protestas evolucionaron desde reclamos sectoriales por combustible y abastecimiento hacia pedidos abiertos de renuncia presidencial, mientras el Ejecutivo intenta recuperar control político mediante acuerdos parciales con sectores mineros y nuevas convocatorias al diálogo.
La carta deja además un hecho político poco habitual: en plena crisis, la presión ya no proviene únicamente de las calles. También comenzó a surgir desde el propio núcleo del poder.