Gobierno denuncia «invasión» desde el Chapare mientras marcha de Morales exige renuncia de Paz
La Paz.- El Gobierno denunció el martes una supuesta «invasión» organizada desde la región cocalera del Chapare hacia las principales ciudades, mientras una masiva marcha convocada por el expresidente Evo Morales partió rumbo a la sede de Gobierno con consignas que exigen la dimisión del presidente Rodrigo Paz Pereira.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, cuestionó el origen del financiamiento de las movilizaciones y alertó a los habitantes de La Paz y El Alto sobre una escalada de la tensión.
«¿Los alteños van a dejar que nos invadan y nos convulsionen?», cuestionó la autoridad, quien vinculó la logística de las protestas con intereses económicos de la zona del Chapare, bastión político de Morales.
Zamora añadió que el Ejecutivo enfrentará el conflicto de «forma inteligente» para evitar derramamientos de sangre, aunque insistió en que las protestas buscan la desestabilización.
En paralelo, miles de manifestantes iniciaron desde Caracollo la denominada “Marcha por la Vida”, en medio de cánticos contra el mandatario y su gabinete, a quienes acusaron de vínculos con el narcotráfico y de «saquear» los recursos del país.
Dirigentes leales a Morales justificaron la caminata como una respuesta al desabastecimiento de combustibles, el incumplimiento de acuerdos previos y el rechazo a la Ley 1720 de tierras, cuya discusión legislativa aún no ha logrado apaciguar a los sectores campesinos más radicales.
La retórica oficial de «invasión» y el llamado del ministro a la población urbana para resistir la llegada de los manifestantes eleva el riesgo de choques entre civiles en los accesos a la capital. Pese a que el Senado avanzó recientemente en la abrogación de la cuestionada norma agraria para satisfacer a algunos gremios, la marcha ha ratificado que su principal objetivo es la defensa del litio y la propiedad territorial, manteniendo su rechazo a cualquier decreto que consideren contrario a los intereses populares.
Con los bloqueos en El Alto aún activos tras los operativos policiales en Senkata y la marcha de Morales en movimiento, Bolivia enfrenta una parálisis creciente en su occidente.
El rechazo frontal de la Central Obrera Boliviana y otros sectores al diálogo propuesto por el presidente Paz Pereira ha trasladado el conflicto desde las demandas sociales hacia una crisis política de gobernabilidad que ahora apunta directamente a la permanencia del Ejecutivo.