Portavoz descalifica a la COB como no representativa, pero la convoca al diálogo

El Gobierno convocó a la Central Obrera Boliviana (COB) a un diálogo nacional en plena escalada de protestas, pese a haber puesto en duda su representatividad, en una señal de tensión en su manejo del conflicto social.

La decisión se produce tras el inicio de un paro indefinido impulsado por la COB, en un contexto de creciente presión por demandas salariales y laborales que se extienden a distintos sectores del país.

Contradictoriamente, el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que los dirigentes que impulsan la medida de presión no representan a la mayoría de los bolivianos que “apuestan por el trabajo”, en referencia a sectores informales y productivos fuera de la estructura sindical.

La COB exige un incremento salarial del 20% al mínimo nacional y otro 20% al básico, dentro de un pliego de 190 demandas. El Gobierno rechazó el pedido y argumentó que ya otorgó un ajuste previo, además de advertir sobre los riesgos económicos de una paralización prolongada.

Transportistas, gremiales e indígenas mantienen bloqueos y movilizaciones en distintas regiones, configurando una semana con múltiples focos de conflicto que presionan la capacidad de respuesta del Ejecutivo.

El presidente Rodrigo Paz Pereira pidió a trabajadores y maestros postergar sus demandas salariales este año y priorizar la estabilidad económica, en línea con la política oficial de ajuste.

Aunque la COB no agrupa a la totalidad de los trabajadores en un país con alta informalidad, su capacidad de movilización y de presión en sectores clave la mantiene como un actor central en el conflicto laboral.

El Ejecutivo ha insistido en que el diálogo es la vía para resolver las demandas, mientras busca contener el impacto de las medidas de presión en la actividad económica y la producción.

En ese contexto, la convocatoria a la COB ocurre en medio de una tensión entre la deslegitimación de su representatividad y su rol efectivo como interlocutor en la negociación, en un escenario donde su capacidad de presión la vuelve difícil de ignorar.

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