Gas por petróleo: la solución que el Gobierno ignora

El especialista en hidrocarburos Fernando “Látigo” Rodríguez propuso que Bolivia impulse un acuerdo directo con Petrobras para intercambiar gas natural por petróleo, con el fin de abastecer sus refinerías, mejorar la calidad de los combustibles y reducir la dependencia de importaciones cuestionadas.

Rodríguez planteó que la solución a la crisis de combustibles es estructural y pasa por reorientar el modelo energético del país, aprovechando la experiencia de la nueva administración de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), cuya presidenta proviene de Petrobras.

“Qué mejor que una exfuncionaria de Petrobras para ayudar al país a importar crudo y garantizar la calidad de la gasolina y el diésel que se refinan en Bolivia”, afirmó en una entrevista con Erbol.

El eje de su propuesta es un intercambio energético directo con Brasil. Según explicó, Bolivia podría entregar gas natural en volúmenes equivalentes a 84.000 barriles diarios de petróleo y recibir entre 35.000 y 40.000 barriles diarios de crudo brasileño.

Rodríguez sostuvo que Brasil produce actualmente 3,7 millones de barriles de petróleo por día y exporta cerca de la mitad, por lo que existe disponibilidad para este tipo de acuerdos.

Añadió que el crudo brasileño, con una calidad de entre 38 y 40 grados API, es adecuado para las refinerías bolivianas de Palmasola, en Santa Cruz, y Gualberto Villarroel, en Cochabamba.

“Le envié los cálculos al ministro sobre cuánto diésel, gasolina y jet fuel podríamos extraer”, señaló, al subrayar que el país cuenta con infraestructura suficiente para procesar ese petróleo y producir combustibles bajo estándares propios.

El especialista recordó que Bolivia ya tiene experiencia en este tipo de relación energética con Brasil, al haber exportado gas de manera ininterrumpida durante 36 años, en volúmenes equivalentes a 250.000 barriles diarios de petróleo.

En contraste, advirtió que el consumo interno actual ronda los 90.000 barriles diarios, cifra que, según indicó, se ha incrementado por factores como el contrabando y la baja calidad del combustible importado.

En ese contexto, afirmó que el canje gas – petróleo permitiría utilizar la capacidad ociosa de las refinerías nacionales, reducir la dependencia de combustibles refinados importados y garantizar productos con el sello de YPFB.

“Eso es lo que necesitamos para llenar nuestras refinerías (…) y no la ‘basura’ que ha llegado de afuera”, sostuvo al cuestionar la forma en que el Gobierno ha explicado la crisis, al advertir que las denuncias deben estar respaldadas por criterios técnicos para no afectar la credibilidad institucional.

“No se trata de decir que la gasolina es miscible con el agua, sino de evitar que el planteamiento se vuelva risible. Es difícil sostener que se adulteraron 150 millones de litros con agua cuando es básico que ambos no se mezclan”, dijo.

En esa línea, fue más allá y atribuyó la situación a problemas de gestión dentro de la estatal petrolera. “Todo esto son cortinas de humo ante la ineficiencia. En el pasado reciente ha existido una corrupción y una ineficiencia brutales en YPFB.

La institución se ha convertido en una agencia de empleos donde el único requisito es el carnet del partido, desplazando a profesionales con trayectoria por gente sin experiencia que es la punta del iceberg de la corrupción”, sostuvo.

Rodríguez concluyó que el debate debe centrarse en la calidad del combustible en origen y en la política de abastecimiento, más que en explicaciones que desvían la atención del problema estructural.

 

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