Viceministra Barrientos se retracta por polémica del “50/50” tras pedidos de renuncia

Santa Cruz.- El debate sobre la distribución de recursos fiscales entre el gobierno central y las regiones se intensificó esta semana luego de declaraciones de la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, sobre la aplicación del esquema conocido como “50/50”, lo que generó fuertes reacciones de autoridades subnacionales, legisladores y líderes cívicos, y derivó en una retractación pública de la funcionaria.

Barrientos afirmó inicialmente que el 50/50, una promesa de campaña vinculada al pacto fiscal, no implica la transferencia directa y libre del 50% de los recursos a los gobiernos subnacionales, sino un modelo de “corresponsabilidad” en el uso de los fondos.

Esa declaraciones fue interpretada por sectores regionales de Santa Cruz y Beni como una señal de centralismo y de posible control desde La Paz sobre el gasto local.

La respuesta fue inmediata. El senador Ernesto Suárez Sattori acusó a la viceministra de desconocer el concepto de autonomía y advirtió que el Ejecutivo pretende decidir desde la sede de gobierno cómo y en qué deben gastar los recursos las regiones.

En la misma línea, el senador Leonardo Roca rechazó que los recursos regionales sean tratados como una “dádiva” y sostuvo que la coparticipación fiscal es un derecho derivado de la riqueza generada en los territorios.

Las críticas se extendieron a sectores cívicos y autoridades departamentales. El vicepresidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Agustín Zambrano, afirmó que el modelo centralista “fracasó” y exigió reglas claras, transparencia fiscal y cumplimiento de los mandatos ciudadanos.

El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, señaló que el 50/50 es una “exigencia histórica” y debe aplicarse “sin pretextos ni reinterpretaciones” como eje del pacto fiscal.

El senador Branko Marinkovic fue más allá y propuso el cierre del Viceministerio de Autonomías, al considerar que su existencia contradice el carácter autonómico del Estado y refuerza la concentración del poder.

Legisladores de oposición también pidieron la renuncia de Barrientos, cuestionando su idoneidad y acusándola de una visión centralista.

Ante la escalada de críticas, Barrientos se retractó públicamente, admitió un “error de comunicación” y ofreció disculpas.

Reafirmó el compromiso del Ejecutivo con un “50/50 real”, acompañado de reformas fiscales y legales, y sostuvo que la autonomía debe ejercerse de forma horizontal entre el Estado central, las regiones y la ciudadanía.

El debate sobre el pacto fiscal y la redistribución de recursos sigue abierto, en un contexto de tensiones históricas entre el poder central y las regiones, y se perfila como uno de los ejes políticos clave del actual ciclo gubernamental.

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