Doria Medina cuestiona caos en la comunicación del Gobierno y critica rol de la vocera Faval
La Paz.- El empresario y jefe de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, cuestionó la estructura de comunicación del gobierno del presidente Rodrigo Paz y advirtió que la falta de una responsabilidad clara está generando confusión pública y errores en la vocería oficial.
La comunicación gubernamental no depende exclusivamente del Ministerio de la Presidencia, sino de asesores directos del mandatario, lo que, según dijo, ha derivado en un esquema con “muchas manos” tomando decisiones, dijo en una entrevista en el programa “No Mentiras”.
Hizo especial énfasis en el desempeño de la vocera oficial, Carla Faval, cuya gestión calificó de «extraña». Doria Medina acusó a la portavoz de extralimitarse en sus funciones al informar sobre hechos sensibles, específicamente el asesinato de Mauricio Aramayo, exdirector del SENASAG y persona cercana a Rodrigo Paz.
Según Doria Medina, la vocera incurrió en un error grave al validar «rumores» y teorías preliminares sobre el crimen antes de contar con un sustento judicial sólido. «Un vocero no puede hacer eso», sentenció, sugiriendo que esta conducta responde a la falta de una línea
Doria Medina también evaluó como “lenta” la comunicación del Ejecutivo durante recientes conflictos, particularmente en la explicación de medidas económicas. Criticó el uso de términos técnicos en inglés como “fast track” y “swap”, que, según afirmó, confundieron a la población y facilitaron la difusión de versiones erróneas sobre el alcance de las decisiones gubernamentales.
El empresario señaló que incluso autoridades del propio Gobierno han reconocido fallas comunicacionales y sostuvo que el problema responde a la ausencia de una línea institucional definida. En ese marco, cuestionó la decisión del Ejecutivo de prescindir casi por completo de la publicidad estatal, en contraste con administraciones anteriores que abusaron de ella.
“Cuando hay una medida importante, el Gobierno tiene que informar”, afirmó, y planteó la necesidad de encontrar un punto intermedio entre el gasto excesivo y la ausencia total de comunicación oficial.