Política, elecciones y candidatos
La crisis política que vive Bolivia, tiene una afectación directa a la población, siendo los trabajadores y los que viven el día a día, quienes sufren las consecuencias de las decisiones y omisiones de los diferentes actores políticos. Pese a que las Empresas Públicas bolivianas, a través de sus productos y servicios, lograron contrarrestar en cierto grado los efectos derivados de los bloqueos tanto de caminos como de créditos, permitiendo en cierto grado la regulación de los precios de mercado de producto básicos primordialmente, existe una situación que podría ocasionar escenarios de inestabilidad económica no solo boliviana, sino también Latinoamericana, esto ocasionado por la creciente escalada del conflicto en el Medio Oriente, protagonizado por Israel e Irán, lo que representa un grave riesgo para la economía mundial.
Distintos analistas económicos y políticos, atribuyeron que los problemas en Bolivia, son consecuencia de la actual gestión gubernamental, principalmente en lo que refiere a materia económica; estableciendo que los efectos que se vienen afrontando están estrechamente vinculados al desabastecimiento de combustibles.
La situación económica actual conlleva varios factores, siendo uno de los principales la iliquidez de moneda extranjera como consecuencia de la caída de las exportaciones de Gas Natural, los cuales se constituyeron en una las principales fuentes de divisas con las que se reforzaron las Reservas Internacionales, asimismo las exportaciones de minerales y estaño metálico realizadas por las empresas públicas son las que contribuyen a este fin entre las más importantes.
A esto es importante mencionar que el proceso de Nacionalización de los Hidrocarburos, permitió que las divisas por la venta de gas ingresaran directamente al Banco Central de Bolivia, aspecto que dotó de moneda extranjera a la economía boliviana, situación que no hubiese sido posible si toda la explotación y comercialización de hidrocarburos se hubiesen mantenido con las empresas privadas que se hicieron dueñas con la política de capitalización y privatización de las empresas públicas.
En otras palabras, las políticas del Modelo Económico Social Comunitario Productivo en materia de hidrocarburos han garantizado la estabilidad cambiaria y la disponibilidad de moneda extranjera. Si las empresas hubieran permanecido privatizadas, Bolivia solo habría recibido una mínima parte, en lo que refiere a las utilidades generadas a favor del Estado. Esto implica que los problemas de iliquidez de divisas habrían aparecido mucho antes.
Actualmente, la demanda de divisas, en una gran mayoría es para la compra de combustibles, como consecuencia de la diminución de producción de gas, ocasionando que la producción de líquidos sea menor, obligando la importación para poder cubrir la demanda nacional. Por otra parte, se tiene que la demanda de combustibles tuvo un incremento inusual cuyo comportamiento no se asemeja a gestiones anteriores, haciéndose más notorio desde la gestión 2019, donde la importación de diesel, según datos de la Estatal Petrolera YPFB, tuvo un incremento interanual del 19% y para 2021 en 48%; asimismo los insumos y aditivos para las gasolinas la variación interanual fue del 51.3% en 2019 y del 45.6% para 2022.
Adicionalmente, la demanda de divisas que proviene del sector privado, principalmente para las importaciones de distintos bienes, el departamento de Santa Cruz es el de mayor participación con un 34,7%; del mismo modo, La Paz, Oruro y Tarija marcan una participación del 23,6%; 17,3% y 14,9% respectivamente; habiendo registrado importaciones por un total de USD11.489 millones para 2023 y de USD9.904 millones para 2024.
Es crucial señalar que la Asamblea Plurinacional de Bolivia tenía la obligación de proporcionar las herramientas necesarias para enfrentar posibles desequilibrios macroeconómicos, tanto internos como externos. En este sentido, durante tres años, algunos asambleístas de ambas cámaras hicieron caso omiso a las necesidades del pueblo boliviano al bloquear diversas fuentes de financiamiento. Estos fondos habrían permitido obtener las divisas necesarias para cubrir la demanda de combustibles y otros bienes esenciales para la economía.
Actualmente, la gestión de créditos es parte de las propuestas de campaña delos candidatos presidenciales, inclusive de aquellos que fueron parte del bloqueo en la Asamblea que no únicamente se atribuye al sector evista, sino también de las otras facciones de la oposición que de manera aislada o pactada ocasionaron el actual desequilibrio económico en el que se vive.
Es importante mirar hacia adelante, la situación no va únicamente en la dotación de divisas o el debate de modificar de un tipo de cambio fijo a uno variable; o el de dolarizar la economía, sino el de seguir adelante con la política de seguridad alimentaria, energética y de industrialización con sustitución de importaciones, para que los efectos que ya se avizoran por los problemas en el Medio Oriente, puedan ser sobrellevados de manera soberana e independiente y tener la capacidad de reacción ante factores externos de manera inmediata.